HOY

 Emociones de Aprendizaje



Cuando nos encontramos con una emoción que sentimos limitante tendemos a tensarnos, a parar de respirar, a juzgarnos por ella y en ese proceso la detenemos, la hacemos propia, la validamos y nos quedamos atrapados en ella. Solo con observar como llamamos ciertas emociones "emociones negativas" entramos en el paradigma de la resistencia y lo que resistimos persiste.

¿Cómo entonces relacionarse con lo que llamamos emociones "negativas" de una forma "positiva"?

Es interesante como el lenguaje nos lleva a la dualidad, (negativa-positiva) por ello me parece importante recalcar que al final, estas son solo palabras y que las palabras no tendrán nunca la capacidad de explicar o contener todo el significado necesario para esclarecer una idea. Esta entonces, es una propuesta y es a través de la meditación, de la práctica de esta propuesta que realmente abrimos la posibilidad de un entendimiento real de lo que aquí procuro explicar.

Al nombrar algo lo definimos, por ello me parece que  la propuesta de cambiar el nombre de lo que llamamos emociones negativas es un buen inicio. Podemos llamarlas emociones de aprendizaje. Estas son emociones que por naturaleza tienen la posibilidad de abrirnos a un conocimiento más profundo de las creencias que validamos inconscientemente y que rigen nuestra realidad.

Las emociones aprendizaje, cuando son sentidas y reconocidas como E-MOCIONES  les permitimos permanecer siendo energías en movimiento. Su nombre define su realidad : E-MOCIONES, energía en movimiento.
Al juzgarlas las definimos y por ende las hacemos rígidas, detenemos su fluidez. Al no juzgarlas nos permitimos mirarlas desde la curiosidad, desde la observación sin mente, entonces les permitimos permanecer en su esencia (en movimiento) y no transformarse en otra cosa que por nuestra percepción.
Estas E-MOCIONES tienen todo el derecho de estar ahí, si miramos hacia atrás, a la historia de la humanidad, de nuestros antepasados, de nuestras familias,  esa emoción tiene todo el derecho de estar ahí ya que surge del pasado, de memorias pasadas, no necesariamente de nuestra realidad hoy y menos aun de lo que será nuestra realidad en el futuro.

Entonces la reacción positiva a una emoción de aprendizaje es:

1. Sentirla sin juicio y con aceptación.
2. Decirle a ella (a la emoción), preferentemente en voz alta, "Tienes todo el derecho de estar aquí" "Se que sufres, estoy aquí para ti"
3. Respiramos largo, profundo aceptando la emoción.

¿Quién es el que siente, el que habla, el que respira, quién es el que dice estoy aquí para ti?

Ese otro que observa, es quiénes somos realmente y al no  identificamos con la emoción, nos damos cuenta que no somos ella y por eso somos libre de relacionarnos con ella como mejor nos parezca. Al relacionarnos desde el amor, desde la compasión recibimos el mayor beneficio de cualquier emoción de aprendizaje.

El amor y la compasión no son enseñanzas para como relacionarnos con otros, son enseñanzas para cómo tratarnos a nosotros mismos. Cuando las aprendemos, es desde nuestro mundo interior, donde al sentirnos a salvo y en paz, surgen acciones con la misma textura hacia el exterior.





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